La Fed elimina la supervisión específica de criptoactivos y redefine el control bancario

La Reserva Federal prepara una reconfiguración de su área de supervisión bancaria. La vicepresidenta de Supervisión, Michelle W. Bowman, está reorganizando la división de Supervisión y Regulación (S&R) con una consigna: priorizar los riesgos financieros que realmente pueden llevar a la quiebra de un banco y dejar en segundo plano la supervisión centrada en trámites y cumplimientos de checklist. El giro tiene implicaciones directas para el sector cripto. La Fed pondrá fin a su programa específico de supervisión bancaria para criptoactivos y retirará el "riesgo reputacional" del marco de evaluación. En la práctica, las entidades que quieran operar con activos digitales dejarán de enfrentarse a una capa adicional de escrutinio solo por hacerlo. Bowman, que tomó posesión el 9 de junio de 2025, detalló su hoja de ruta en un memorando interno fechado el 29 de octubre de 2025. Su diagnóstico es que el aparato supervisor se había desviado hacia la vigilancia de minucias de cumplimiento, perdiendo foco sobre los riesgos materiales que preceden a los fallos bancarios. El plan incluye un recorte de plantilla de alrededor del 30% en S&R, hasta situarse en torno a 350 empleados a finales de 2026. La reducción se realizará mediante salidas naturales y bajas voluntarias, no por despidos. También se simplificará la estructura directiva. Bowman ha impulsado además una nueva "Declaración de principios operativos de supervisión", que formaliza el cambio hacia un enfoque centrado en riesgos; sus últimas revisiones se publicaron en mayo de 2026. El elemento cripto es especialmente relevante: el marco anterior trataba la exposición a cripto como una señal de alarma. Bancos interesados en custodiar activos digitales, dar servicio a empresas cripto o explorar liquidaciones basadas en blockchain afrontaban un nivel de control que no se aplicaba con la misma intensidad a actividades bancarias tradicionales. Bowman cancelará por completo ese programa. Sumado a la propuesta de febrero de 2026 para eliminar el riesgo reputacional de la supervisión, el mensaje para el sector es que no habrá penalización por el impacto "de imagen" de determinadas relaciones comerciales. En la práctica, el riesgo reputacional operaba como una evaluación subjetiva: los examinadores podían objetar actividades no por su peligro financiero, sino por cómo podían percibirse. Empresas cripto, negocios vinculados al cannabis y otros sectores políticamente sensibles fueron los más afectados. Bowman ha sostenido de forma reiterada que una supervisión excesivamente compleja crea barreras que empujan la innovación fuera del sistema bancario regulado. Implicaciones para los inversores: uno de los mayores cuellos de botella para la entrada de capital institucional en activos digitales no ha sido la tecnología ni la demanda, sino la capa bancaria. Fondos de cobertura, gestores de activos y tesorerías corporativas dependen de bancos dispuestos a facilitar transacciones, custodia y liquidación. Si los reguladores desincentivan esas capacidades, se estrecha el canal institucional. Las reformas apuntan precisamente a ese cuello de botella. Al eliminar las evaluaciones de riesgo reputacional y la supervisión específica para cripto, la Fed reduce el coste regulatorio para los bancos que quieran atender a clientes de activos digitales. El cambio también abre interrogantes. Una plantilla supervisora más reducida implica menos ojos para detectar problemas. La crisis bancaria de 2023, que se llevó por delante a Silicon Valley Bank y Signature Bank, se atribuyó en parte a fallos de supervisión al no escalar a tiempo advertencias sobre exposiciones concentradas. Recortar un 30% del personal y, a la vez, ampliar el abanico de actividades bancarias es una apuesta: que un enfoque más focalizado detecte lo que un equipo más grande, pero más disperso, no logró ver.