Las apuestas por una subida de tipos de la Fed se disparan al 90% tras un IPC subyacente de agosto por encima de lo previsto
La batalla de la Reserva Federal contra la inflación vuelve a intensificarse. El IPC subyacente de agosto avanzó un 0,3% mensual, por encima del 0,2% que esperaba el consenso, y el indicador FedWatch de CME reaccionó de inmediato: la probabilidad de una subida de 25 puntos básicos en la reunión del FOMC del 16 de septiembre saltó al 90%, desde alrededor del 70% apenas 24 horas antes.
Los datos que alimentan la tensión
La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) publicó el informe de IPC de agosto el 11 de septiembre y el desglose enfrió las expectativas de recortes. El IPC subyacente, que excluye alimentos y energía, subió un 2,4% interanual. El IPC general fue todavía más intenso: 0,4% mensual y 3,4% interanual, cifras en línea con las previsiones, pero aún en niveles incómodamente elevados.
La energía está jugando un papel clave. El petróleo se acerca a los 100 dólares por barril, lo que mantiene presión alcista sobre el transporte, la industria y prácticamente cualquier cadena de suministro dependiente del combustible.
El rango objetivo actual de la Fed se sitúa en el 3,50%–3,75%. Si el FOMC eleva los tipos en 25 puntos básicos la próxima semana, el rango pasaría al 3,75%–4,00%.
De recortes a subidas: giro de expectativas
A comienzos de 2026, el mercado descontaba un escenario relativamente acomodaticio, con varios recortes a lo largo del año. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, que asumió el cargo con fama de "halcón", llegó a señalar al inicio una actitud de paciencia. Después, los datos dejaron de acompañar: el empleo se mantuvo sólido, el consumo resistió y la inflación no terminó de ceder. Con el paso de las semanas, los recortes previstos fueron desapareciendo de la curva de futuros.
Hoy, los futuros reflejan una probabilidad creciente de una o dos subidas adicionales antes de final de año, más allá de la cita de septiembre. También se habría ampliado la división interna en la Fed. Las voces más duras apuntan al carácter generalizado de las presiones de precios en agosto como prueba de que el banco central aún no ha hecho lo suficiente. Warsh, por ahora, se ha alineado con ese enfoque, subrayando la estabilidad de precios como mandato principal.
Implicaciones para los activos de riesgo
Bitcoin y otros activos digitales han tendido históricamente a moverse en sentido inverso a los tipos de interés reales. Cuando suben las rentabilidades, aumenta el coste de oportunidad de mantener activos sin rendimiento y el capital suele buscar refugios más seguros. En 2026, Bitcoin ha mostrado una sensibilidad creciente a los datos macro, especialmente al IPC y a los informes de empleo.
Parte del ecosistema cripto interpreta una inflación persistente como argumento alcista a largo plazo, al considerar a Bitcoin una reserva de valor y cobertura frente al encarecimiento.
De cara a la reunión del 16 de septiembre, el mercado da prácticamente por hecho el movimiento con un 90% de probabilidad. La clave será el mensaje posterior: si Warsh sugiere una pausa o deja abierta la puerta a nuevas subidas en noviembre y diciembre. Los datos del IPC de agosto hacen más difícil descartar un ciclo de endurecimiento que se prolongue hasta 2027.