La Universidad de Michigan sitúa la confianza del consumidor en mínimo histórico: 44,8 puntos
El ánimo de los consumidores estadounidenses se ha deteriorado hasta niveles sin precedentes desde que la Universidad de Michigan empezó a medirlo en los años 50. El Índice de Sentimiento del Consumidor se desplomó a 44,8 en la lectura final de mayo de 2026, un 10% por debajo del ya débil 49,8 de abril. Ese dato de abril había superado el anterior mínimo histórico de 50,0, registrado en junio de 2022 durante el repunte inflacionista, de modo que el indicador ha marcado dos nuevos suelos en apenas dos meses.
El principal detonante es el encarecimiento del combustible. Las interrupciones de suministro en el estrecho de Ormuz han impulsado al alza los precios de la gasolina, y los hogares lo notan en cada repostaje. Un 57% de los encuestados señaló los altos precios de los bienes esenciales como un factor que está lastrando de forma relevante su bienestar financiero.
El deterioro también se refleja en las expectativas de inflación. La previsión a un año subió a 4,8% desde 4,7%. El movimiento más significativo llegó en el horizonte de cinco años: la expectativa saltó a 3,9% desde 3,5%. En la práctica, no solo perciben que los precios están altos ahora; empieza a calar la idea de que seguirán elevados durante años.
El contraste con los mercados es llamativo. Pese a que los hogares reportan un estrés financiero récord, los activos de riesgo han resistido. CoinDesk destacó el 11 de mayo que Bitcoin y el Nasdaq avanzaron en el mismo periodo en el que la confianza del consumidor tocaba mínimos históricos. Por ahora, la lectura dominante apunta al peso del dinero institucional: grandes inversores y flujos de capital ligados a la innovación estarían sosteniendo las valoraciones con independencia de la salud económica de los hogares.
Para los inversores, el repunte de las expectativas de inflación añade presión. Un aumento de la expectativa a cinco años de 3,5% a 3,9% suele ser el tipo de señal que empuja a la Fed hacia una política monetaria más restrictiva. Tipos más altos elevan el coste de financiación y suelen restar atractivo a activos más especulativos, como las criptomonedas y las acciones de crecimiento. El precedente de 2022 sigue presente: las subidas agresivas de tipos llevaron a Bitcoin desde alrededor de 47.000 dólares a menos de 17.000.
También importa la velocidad del deterioro: pasar de 49,8 a 44,8 en un mes supone una caída del 10%. El consumo representa aproximadamente dos tercios del PIB de EEUU. Si el 57% afirma que el coste de los esenciales está erosionando sus finanzas, el margen para sostener el crecimiento se estrecha.