EE. UU. aprueba la GENIUS Act para regular las stablecoins y reforzar la hegemonía del dólar
Washington ha encontrado una nueva vía para apuntalar el liderazgo del dólar, apoyándose precisamente en una tecnología que nació para desafiar a las finanzas tradicionales. La GENIUS Act, promulgada el 18 de julio de 2025, crea el primer marco federal integral en Estados Unidos para los emisores de stablecoins de pago y les exige mantener reservas 1:1 en activos de alta calidad, líquidos y denominados en dólares.
La tesis es simple: si las stablecoins van a expandirse por todo el mundo, conviene que cada una de ellas esté respaldada por una cartera de deuda pública estadounidense. La apuesta pasa por generar una demanda "fabricada" de activos en dólares a una escala capaz de influir en segmentos del mercado de bonos.
Las cifras de fondo
A comienzos de 2026, la capitalización total del mercado de stablecoins ronda los 300.000 a 320.000 millones de dólares. Más del 98% está anclado al dólar estadounidense. Para abril de 2026, los tokens respaldados por USD representan el 99,76% de todo el universo de stablecoins, mientras que las monedas no vinculadas al dólar apenas alcanzan el 0,24%.
La GENIUS Act delimita qué se considera reserva admisible: depósitos bancarios, letras del Tesoro a corto plazo, acuerdos de recompra (repos) y fondos del mercado monetario gubernamentales.
Standard Chartered estima que el mercado de stablecoins podría dispararse hasta 2 billones de dólares a finales de 2028. Si ese escenario se cumple, podría generar hasta 1 billón de dólares de demanda adicional solo en letras del Tesoro. Tether y Circle, los dos grandes emisores, ya figuran entre los mayores tenedores de Treasuries a corto plazo dentro de su categoría. La norma, en la práctica, formaliza lo que estas firmas ya venían haciendo y extiende el mismo perímetro de cumplimiento a emisores más pequeños y a los futuros entrantes.
Un marco regulatorio en construcción
El 8 de abril de 2026, el Departamento del Tesoro de EE. UU., FinCEN y OFAC propusieron normas contra el blanqueo de capitales y de sanciones. El foco está en la infraestructura de cumplimiento que los emisores de stablecoins de pago autorizados —denominados por la ley como PPSI— deben implantar y mantener.
Por su parte, la OCC presentó a finales de febrero de 2026 su propia propuesta de reglas sobre requisitos de capital y liquidez para emisores de stablecoins.
El argumento de los escépticos
Las proyecciones más optimistas no convencen a todos. Algunos expertos sostienen que las stablecoins no pueden contrarrestar por completo las fuerzas estructurales que alimentan la desdolarización. Los países BRICS desarrollan activamente sistemas alternativos de pagos y acuerdos bilaterales en divisas con el objetivo de reducir la dependencia del comercio denominado en dólares.
Las stablecoins pueden ampliar el alcance del dólar en pagos minoristas y remesas, pero las reservas soberanas, la fijación de precios de materias primas y las líneas swap entre bancos centrales responden a dinámicas distintas.
Implicaciones para los inversores
La GENIUS Act redefine el terreno competitivo para los emisores. Los costes de cumplimiento aumentarán, lo que favorece a incumbentes bien capitalizados como Tether y Circle frente a actores pequeños que podrían tener dificultades para cumplir con las nuevas exigencias de reservas y reporting.
Para las finanzas tradicionales, una demanda adicional potencial de 1 billón de dólares en letras del Tesoro es relevante. Si la previsión de Standard Chartered resulta acertada, aunque sea de forma aproximada, podría presionar a la baja las rentabilidades a corto plazo, con implicaciones para los fondos monetarios, los costes de financiación bancaria y el conjunto del mercado de renta fija.
La mayor claridad regulatoria también tiene costes. La participación de OFAC implica que entidades y jurisdicciones sancionadas podrían quedar desconectadas de las stablecoins vinculadas al dólar con más eficacia que antes, introduciendo un factor de riesgo político para emisores con presencia global.